20.11.09

¡Juega conmigo!

No recuerdo qué hacía antes cuando tenía tiempo libre. Es probable que me perdiera entre letras ordenadas. Puede que me perdiera entre ideas sin ordenar. A lo mejor creaba pequeños mundillos con grafito y papel. O puede que me dedicara a estudiar el mundo exterior. Pero ahora me apetece descubrir la ciudad en la que vivo. Quiero campo abierto para poder gritar y que nadie me oiga. Quiero aire que me despeine y me haga cerrar del todo los ojos. Quiero tener cómplices en cada mirada dirigida correctamente.
Hoy tengo ganas de jugar a perseguirte. Hoy quiero que te escondas de mí para poder buscarte. Hoy quiero que existas para poder leerte, para poder dibujarte, para poder espiarte. ¡Quiero que juegues conmigo!

18.11.09

Huye para que pueda perseguirte.

Hoy miro al infinito, intento averiguar dónde se esconde para no ir jamás. Me pierdo en el mar buscando una salida que me permita no ahogarme con tanto aire. Visito laberintos para encontrar una ventana y salir a perderme en campo abierto. Miro a mi alrededor deseando conocer a todo el que me rodea y así meterme entre la gente y que nadie sepa quién soy. Pongo música para tratar de oir el silencio. Y te explico lo que pienso a ver si así no lo entiendes.

1.11.09

Miss you...

Sólo con los litros de café que tomamos como excusa, podríamos haber llenado un océano.
Con los bancos en los que tuvimos conversaciones trascendentales podrían haber construido un estadio.
Habrían hecho falta todas las playas del planeta para construir los relojes de arena necesarios para contar el tiempo que pasamos juntos.
Se nos quedó corto el callejero de Madrid para echarnos risas mientras lo recorríamos.
Necesitaría descubrir varias ciudades nuevas para encontrar alguien con quien tuviera la mitad de confianza que tuvimos.
Y habrían hecho falta varias dimensiones paralelas para conseguir enredar algo que rompiera todo esto.

27.10.09

Quiero subir al cielo.

Cuando era pequeña quería ser astronauta, quería entender por qué Saturno tenía tantos amigos, cómo habían conseguido colorear Júpiter, si los marcianos realmente tenían dos antenas verdes y averiguar si Plutón cabría en mi habitación. Quería saber dónde salía si me tragaba un agujero negro, qué se siente al dar una vuelta en meteorito, si podría escuchar todos los deseos de una estrella fugaz y cómo conseguían pintar las galaxias.
A día de hoy, quiero volver a ser pequeña. Sobretodo ahora que ya sé que los marcianos son como me los imaginaba.

26.10.09

...de cuando compartíamos tiempo.

¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Creo que algo no va bien, no me puedo casi mover, tengo las manos muy frías y creo que se está extendiendo. Antes no era así, de hecho recuerdo hace tiempo poder sentir soplos de aire y notar rayos de sol en mi piel. Me acuerdo de cuando os acercabais a mí y no quedabais congelados, de cuando mi miraba no paralizaba, de cuando compartíamos espacio sin miedo.
Quiero quitarme esta armadura que parece de acero inoxidable. No deja traspasar ni una gota del poco hielo que se derrite dentro de mí. Y sólo puedo palpar el exterior a través de mis ojos. ¡Quiero salir de aquí!
Si me encuentras, devuélveme el calor y haz que me dé el sol para que deje de necesitar usar guantes.

19.10.09

Deja de borrar.

He intentado escribir un cuento acerca de aquel que tú escribiste, pero por alguna razón las piezas del puzzle no encajan y la historia no quiere que escriba sobre ella.
Cada vez que trato de teclear algo, el botón de suprimir se pulsa solo, como si lo hicieras tú desde otra dimensión. Puede que estés viajando en el tiempo para enseñarme lo que ha sucedido, pero yo no quiero saberlo.
No me interesa tu futuro, igual que a ti no te interesa mi presente. Así que vamos a hacer un trato, yo cambio de cuento y tú, la próxima vez, en vez de borrar escribes.

10.10.09

Y tiro porque me toca.

Comienzo a pillarle el truco a esto. Creo que las reglas del juego no son como a mí me las contaron.
Empecé desarmada y sin saber que eras mi rival, ahí tenías tú ventaja que lo sabías desde hace mucho. Jugué despistada la primera pantalla y tú aprovechaste para adelantarme hasta que te perdí de vista. En la segunda me fue algo mejor, pese a que jugábamos en tu campo y yo olvidé mi mochila en casa. Y en el resto hemos ido alternando los golpes bajos aunque con una considerable ventaja por tu parte.
La última vez que jugamos sin embargo, aprendí algunos trucos. Usando la puerta del espejo casi conseguí que abandonaras. Pero llegaste a un pasadizo secreto del que tú sólo intuías la existencia y pudiste seguir luchando.
Con un soplo de olvido obtuve un tiempo precioso para descolocarte y que dieras vueltas en círculos mientras yo daba vida a un dragón que me hará volar hasta la meta.
Y con la ayuda de mis nuevos aliados logré un cambio de escenario en el que por fin yo tenía ventaja y adelanté 18 casillas. Bueno, he de reconocer que tuve que retroceder una al principio para poder preparar mejor el terreno, así que sólo fueron 17.
Ahora estamos igualados y tengo que admitir que eres bueno, pero así es más emocionante. Eso sí, ahora prepárate, que el próximo turno es mío.