
Tú, tú, tú y tú. Ya está. Hasta aquí llegué. A partir de hoy no contéis conmigo.
Tú has conseguido que deje de intentarlo. Tú has conseguido acabar con toda mi energía. Tú has conseguido que deje de endulzar y comience a ser realmente agresiva. Y tú, aún no sé cómo, has conseguido que deje de estar.
Si queréis algo, probablemente ya no esté aquí para dároslo. Siempre podéis intentarlo, pero no prometo una respuesta sincera. De hecho, no os extrañéis si no hay respuesta.