¿Cuántas vueltas tiene que dar tu noria hasta salirse del eje? ¿Cuándo vas a permitirte equivocarte? ¿Cuándo te vas a dejar ganar algo con el riesgo de no perder eso que no tienes?
He creado un muro, pero no a mi alrededor, sino a tu alrededor. Y ayer me di cuenta de que igual tú no querías ese muro. O tenías uno construido ya. O querías destruir el mío. O cualquier otro. ¿Dónde y cuándo terminan mis competencias?
Tras una era de escepticismo por mi parte, de desigualdad por parte del mundo y de autosuficiencia a mi alrededor, me encuentro tu inocente y curtida sonrisa cuando voy a verte que me devuelve por unos instantes a mi mundo de fantasía. Cumple mi promesa y quédate aquí siempre. O al menos hasta que yo me vaya.
No sigas por ahí que nos conocemos. Más bien te conozco, y eso es una gran desventaja. No te hagas el listo y pienses que lo voy a pasar por alto. Hace tiempo aprendí que podía parar un huracán. Y hace poco empecé a hacerlo. No tengas dudas de que volveré a ello. Cada vez con más fuerza.